El tercer hombre, Max Jacob.

En aquellos inicios del siglo XX, se produjo un fértil intercambio entre artistas. París era por entonces el centro que aglutinaba lo esencial de la actividad creativa, a veces tras no pocas batallas artísticas, aunque a menudo con avances fulgurantes.

 

«Y aquellos dos hombres, llegados del extranjero, poseídos por la absoluta necesidad de trastocar lo real y darle paso a una nueva objetividad, sedientos de futuro, viviendo en la misma indigencia, pero ricos de las mismas promesas que la fama acabaría confirmando, se encontraron en aquel extraordinario crisol de creación y vanguardia que era el París de principios de siglo, por entonces capital indiscutible del arte moderno»[1]. Entre 1905 y 1918, intercambiaron una abundante correspondencia. Los archivos de su relación epistolar, conservados en el Musée Picasso-Paris, permiten hacerse una idea de la fuerza de aquella intensa amistad, irregular pero incondicional, mantenida en el curso de una década difícil y marcada por la guerra. El tercer hombre en compartir esa intimidad fue Max Jacob, quien afectuosamente describió así al poeta: «Se giraba, deambulaba, miraba, volvía a reír, se asustaba»[2].

Max Jacob era amigo de Picasso desde 1901. Más tarde, a partir de 1905, cuando Picasso inició su amistad con Apollinaire, evolucionó a la sombra de aquellos dos monstruos sagrados. Fue así como Jacob relató aquel encuentro: «Una mañana en que, como de costumbre, llegué desde el boulevard Barbès, Picasso, al que no había visto la noche anterior, me dijo que había pasado la velada en un bar de la rue d’Amsterdam con un hombre asombroso, Guillaume Apollinaire, y que me lo presentaría esa misma noche. Constaté que Guillaume Apollinaire era realmente impresionante […] Me estrechó la mano y, en ese mismo instante, dio comienzo una amistad a tres bandas que duró hasta su muerte»[3]. La amistad de Apollinaire con Max Jacob permitió a este publicar varios poemas, uno de ellos dedicado a Picasso («Le Cheval»), en el n° 2 de Les Lettres modernes, revista lanzada en 1905 por el propio Apollinaire.

 

[1] Picasso/Apollinaire, correspondance. Edición de Pierre Caizergues y Hélène Seckel. Coeditado por Gallimard (Art et artistes)/RMN, 1992, p. 5.

[2] Philippe Sollers, «Le meilleur ami de Picasso», Le Monde des livres del 29 de diciembre 1995.

[3] Max Jacob, 1927, citado en el catálogo de la exposición Max Jacob et Picasso, RMN, 1994. La exposición tuvo lugar en el Musée des Beaux-Arts de Quimper entre junio y septiembre de 1994 y en el Musée Picasso-Paris entre octubre y diciembre del mismo año.

Carta de Picasso a Guillaume Apollinaire. Paris, musée national Picasso-Paris.