En agosto de 1916, cuando aceptó el engargo del decorado y el vestuario de Parade, un ballet de Massine con argumento de Jean Cocteau y partitura original de Erik Satie, Picasso ya estaba vinculado a Rusia y dispuesto a colaborar con la compañía. Había cuadros suyos en las colecciones de dos grandes mecenas rusos, Sergéi Shchukin e Iván Morozov, quienes hasta 1914 fueron importantes divulgadores de las vanguardias europeas en Rusia. En enero de 1912 y febrero de 1913 Picasso había participado en las exposiciones del grupo Valet de Carreau en Moscú. Conocía a varios artistas nacidos en Rusia —como, desde 1914, a Tatlin—, y la crítica rusa se hacía eco de su trabajo23. El carisma de Diághilev, la popularidad y el nomadismo elegante de su compañía, además del interés de Picasso por el mundo del teatro, suponían, por tanto, un marco muy favorable a su primera colaboración con los Ballets Rusos.
Olga Kokhlova llamó la atención de Picasso, quien había viajado a Roma con Cocteau en febrero de 1917, mientras la bailarina ensayaba el papel de Félicita en una sala de Piazza Venezia. Atraído por su belleza, el artista la cortejó solícitamente, mientras Cocteau hacía otro tanto con una de sus amigas, la bailarina Maria Chabelska.24 A la vuelta de Italia, la compañía dio una serie de representaciones en París, marcadas por el escándalo de Parade, estrenado el 18 de mayo en el Théâtre du Châtelet. Este ballet vanguardista supuso el inicio de una nueva fase en la historia de los Ballets Rusos. En esa oportunidad, el público descubrió otras tres obras, en las que intervenía Olga: Les Sylfides, Soleil de nuit y Pétrouchka. Olga también bailó en el estreno de Contes russes, el 11 de mayo. Después la compañía marchó a España, donde Khokhlova figuró en el programa de casi una docena de ballets. Sin embargo, cuando estaba en pleno auge su carrera con la compañía, Olga decidió no partir de gira a América del Sur para quedarse junto a Picasso. Se había enamorado del pintor —quien, al presentarla a su familia en Barcelona, se había comprometido a casarse con ella—, y no podía sospechar que nunca más volvería a bailar ante el público, como tampoco que los acontecimientos políticos (la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa de 1917) la alejarían para siempre de su país natal.
Tras obtener un nuevo pasaporte, Olga se instaló a vivir en París en noviembre. Picasso retrató a su nueva musa en cuadros de tendencia cubista o de estilo «neoclásico», como el célebre Retrato de Olga en un sillón (fig. A1-3),25 que evocan los primeros meses de su vida en común, entre la casa del artista en Montrouge y el Hotel Lutetia. Herida Olga en una pierna en abril, el matrimonio tuvo que ser pospuesto —la ceremonia se celebró el 12 de julio—, y, sobre todo, su carrera de bailarina se vio comprometida. Tras una larga convalecencia,26 y ya casada con Picasso, Olga volvió a tomar lecciones de danza con Cecchetti y Sonia Derloff, una discípula del maestro. Iba con frecuencia al teatro y la ópera, seguía viendo a los bailarines de la compañía y hacía sus ejercicios.27 Diághilev, Massine y Cecchetti lamentaban su ausencia,28 pero el nacimiento de Paulo, el 4 de febrero de 1921, acabó con sus últimas expectativas de volver a escena, y desde entonces la joven bailarina sólo ejerció su arte como aficionada. Del 12 de abril de 1911 al 30 de junio de 1917, Olga Khokhlova había interpretado cerca de treinta coreografías de los Ballets Rusos, de las cuales aproximadamente quince eran estrenos: una trayectoria que habla por sí sola del alcance del repertorio y el talento interpretativo de esta bailarina, que fue partícipe de una de las más audaces aventuras artísticas de comienzos del siglo xx y dejó su huella en la historia del ballet moderno.
23 Consultar Marilyn McCully (ed.), «The War Years 1914-1919», A Picasso Anthology: Documents, Criticism, Reminiscences, Princeton University Press, 1982, p. 102-118.
24 Ver el Retrato de Olga con la dedicatoria «Rome/1917/Pour Olga/Koklova/Picasso/Пикассо», colección privada. A propósito del encuentro entre Olga y Picasso, ver Richardson, A Life of Picasso…, op. cit., p. 3-30.
25 1918, París, Musée national Picasso, MP55 (Z III, 83).
26 Olga recibió tratamiento en la clínica del Docteur Bonnet, en París. Para la importancia de la herida y el largo proceso de rehabilitación, ver la correspondencia entre Olga y Jacqueline Apollinaire en Pierre Caizergues, Hélène Seckel, Picasso / Apollinaire. Correspondance, París, Gallimard, 1992, p. 204-211.
27 Por ejemplo, los Picasso se instalaron en Monte Carlo para asistir a los espectáculos de los Ballets Rusos en 1919, 1923 y 1925. Ver programas de mano de los ballets, agendas de Olga y cartas de Hilda Bewicke, Lydia Sokolova, Lydia Lopokova (a quien Picasso retrató en 1919, Z III, 298-299), Serge Grigoriev, Lubov Tchernicheva, Nicolas Sverev, Ianka y Alexandre Gavrilov, Sonia Woizikowska, Bronia Nijinska, etc. (Archives FABA).
28 «[..] Je regrette que vous n’étiez pas avec nous et qu’Olga n’a pas fait son rôle dans Les Femmes mais ça viendra […]. Comment va la santé d’Olga? Je pense qu’après la maladie elle voudra danser plus que jamais […].» Carta de Massine a Picasso, 9 de septiembre de 1918 (Archives Picasso, París). «[…] Et Olga? A t-elle abandonné pour toujours son art de la danse ? C’est encore dommage, Massine la regrette comme chorégraphe et moi comme vieille passion». Carta de Diaghilev a Picasso, 18 de octubre de 1918 (loc. cit.). «[…] Je me suis dit plusieurs fois: quel dommage! Maintenant qu[’elle] commençait à faire quelques progrès voilà que de nouveau [elle cesse] de travailler!! […] Espérons qu’en Automne, avec Mlle Sonia, vous travaillerez un peu avec elle […]». Carta de Cecchetti a Olga, 24 de junio de 1920 (Archives FABA).