Marie ya había visitado a Picasso en el taller de Grands Augustins las primeras veces que compró obras del artista. Entre ellos se establece una amistad sincera, que durará hasta la desaparición del pintor. Picasso, del que ella aprecia «la sobria inteligencia, la agudeza, el humor un poco secreto y la generosidad», también tiene en gran estima a Henri Laugier, que además es uno de sus coleccionistas. Se interesa por su proyecto y examina detenidamente los resultados que ha obtenido con las obras de Georges Rouault. Con el tiempo se va asentando una colaboración entre ellos: Minotauro, cartón dibujado en 1928, se teje en 1935. Lo seguirán Confidencias, pintado en 1934 (el doctor Barnes comprará un ejemplar y otro Helena Rubinstein), La granjera (también conocida como Mujer con palomas), un gran dibujo de 1930 que no se tejerá hasta 1955, junto con unos diez cartones más de diversos motivos…
Al inicio de su colaboración, Picasso le confía cuadros. Pero, a medida que la producción se va precisando, crea especialmente para ella unas obras que pueden considerarse cartones de tapices por la técnica empleada: collages de papeles pintados cuyo destino final era decorar las paredes. Confidencias se tejerá en Aubusson. Mujeres en su aseo, creada para Marie en 1938, (el mayor de los papeles encolados de Picasso) se tejerá unos 30 años más tarde en la fábrica de Gobelins. Hoy se conserva en el Museo Picasso de París. Parece que a Picasso le encantaba preparar esos cartones, que le permitían renovarse con las técnicas experimentadas, sobre todo con Braque, en la década de 1910. Su singular talento para el bricolaje, para poner en práctica toda variación nueva, le permite retomar esporádicamente algunos asuntos problemáticos, como es el caso de los pequeños ensamblajes, esencia de sus primeros papeles encolados.
Así, con el paso del tiempo, aunque sean exigentes y puntillosos, los artistas se dejan seducir por la precisión y la calidad del trabajo de producción. La personalidad de esta mujer decidida, tan dinámica como discreta, hará el resto.
Braque y Matisse participarán en la experiencia. Ella escribía a este último, el 20 de noviembre de 1935: «Ayer recibí el magnífico proyecto de tapiz que me ha dado una alegría difícil de expresar: ¡tan bonito, tan intenso de luz y de perfumes!»[1]. Luego se asociarán al proyecto Fernand Léger, que también colecciona Henri Laugier, Raoul Dufy, uno de los artistas favoritos de Marie, Lucien Coutaud, al que conoce por medio de Rose Adler…
[1] Dominique Paulvé, op.cit