Marius de Zayas, introductor de Picasso en los Estados Unidos.

El artista, escritor y galerista Marius de Zayas Enríquez y Calmet nació en 1880, en la ciudad mexicana de Veracruz, en el seno de una familia acomodada: su padre, Rafael de Zayas, era periodista, escritor y un abogado de prestigio. En 1906, la familia se fue de México por motivos políticos y se instaló en Nueva York.

Fue entonces cuando Marius de Zayas empezó a dibujar caricaturas para The World de Nueva York y conoció a Alfred Stieglitz, cofundador en 1905, junto con Edward Steichen, de la galería de arte situada en el número 291 de la Quinta Avenida de Nueva York. Stieglitz le dedica allí una exposición en enero de 1909, y otra un año después, con 100 recortes de cartulina que representaban a personalidades neoyorquinas deambulando por la Quinta Avenida, delante del Hotel Plaza.

En octubre de 1910, Marius llegó a París, donde se quedaría casi de un año busando artistas para Stieglitz. Tres meses después, se publica un texto de sus conversaciones con Picasso[1] en la revista de habla hispana América. En marzo de 1911, Marius, junto con el fotógrafo Edward Steichen y el pintor Frank Haviland, seleccionó 83 dibujos y acuarelas de Picasso para exponerlas en la galería «291», presentando así el cubismo en Norteamérica. En el catálogo, de Zayas subraya que «Picasso no se preocupa lo más mínimo del mundo de la opinión pública. Como todo artista de verdad, piensa y crea primero para sí mismo, para dar salida a sus deseos íntimos, para satisfacer una necesidad inherente a su naturaleza. Si la mayoría del público dice que no entiende sus cuadros es porque esa mayoría no ve en el arte más que lo que le han enseñado a ver».[2]

En 1911, de regreso a Nueva York y animado por sus experiencias parisinas, exploró un estilo nuevo de caricatura, más abstracto, que presentó en la galería «291» en abril-mayo de 1913. Publicó, junto con Paul Haviland, A Study of the Modern Evolution of Plastic Expression (“Un estudio de la evolución moderna de la expresión plástica”), que fue uno de los primeros estudios que abordó las cuestiones del arte moderno.

En la primavera de 1914, Marius de Zayas regresó a París, volvió a encontrarse con Francis Picabia y publicó sus caricaturas en Les Soirées de Paris, la efímera revista de Guillaume Apollinaire (julio-agosto de 1914). Fue en París donde descubrió el arte africano y su influencia en el desarrollo del arte moderno, y por eso propuso una exposición en Stieglitz. En junio de 1914, Statuary in Wood by African Savages – The Root of Modern Art tuvo lugar en la galería «291». A finales de 1914, en otra exposición, las obras de Picasso y de Braque se muestran en compañía de relicarios kotas de Gabón.

Volvió a Nueva York cuando estalló la Primera Guerra Mundial y animó a Stieglitz a publicar una nueva revista, llamada 291 como su galería, que duró doce números. En una de las últimas entregas de 1915, Picasso aparecía simbolizado como un asta de toro y una rosa, quizá una alusión al periodo del mismo nombre o bien una alegoría clásica de la belleza.

A partir de octubre de 1915, y a lo largo de tres años, de Zayas regenta la Modern Gallery de la Quinta Avenida, donde expuso obras de Picasso, Picabia, Braque, Cézanne, Van Gogh, Brancusi y Rivera. En octubre de 1919, por fin, abrió una galería a su nombre, pero no duraría más que un año y medio. En 1921, volvió a Europa, donde organizó exposiciones y aumentó su colección (Mujer con un libro, 1909, de Picasso, comprado a Ambroise Vollard en 1924 y hoy incluido en las colecciones del Metropolitan Museum de Nueva York). De Zayas se relacionaba con Picasso y seguía escribiendo en la prensa norteamericana. Un texto de Picasso se publicó en 1923[3], donde encontramos esta cita, que se ha mencionado tantas veces que casi se ha convertido en apócrifa: «In my opinion to search means nothing in painting. To find is the thing» (resumida en la célebre frase «yo no busco, encuentro»). A lo que Picasso añadiría «En el arte, las intenciones no bastan y, como decimos en español, obras son amores y no buenas razones. Lo que cuenta es lo que se hace y no lo que se tenía la intención de hacer. Todos sabemos que el arte no es la verdad. El arte es una mentira que nos hace percibir la verdad, por lo menos la verdad que podemos llegar a entender».

Marius de Zayas volvió a Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial. Allí
 

[1] Marius de Zayas, “Pablo Picasso”, América, n°V, vol. VII, mayo 1911. Publicado en Writings of Marius de Zayas, México, Estancia Femsa-Casa Luis Barragán, 2018, pp. 142-147.  América era una publicación dirigida por su padre.

[2] Marius de Zayas, How, When, and Why Modern Art Came to New York, editado por Francis M. Naumann, Cambridge, MIT Press, 1996, p. 221. Estas crónicas escritas en la década de 1940 no se publicaron hasta después de su muerte.

[3] “Picasso Speaks”, The Arts, Nueva York, mayo de 1923, pp. 315-326; citado en Alfred Barr Jr., Picasso: Fifty Years of His Art , Nueva York, The Museum of Modern Art, 1946, pp. 270-271. Aunque inicialmente no lo firmara, este texto suele atribuirse a Marius de Zayas.