En Argelia, la conciencia de la artesanía de fuerza, la atracción Alta Costura de París

Cuando está en Argelia, Marie se fija atentamente en las jóvenes argelinas que hacen tapices. Admira sus magníficas ejecuciones, pero deplora los motivos, a menudo mediocres. Es entonces cuando empieza a pensar en sus proyectos y se casa con Paul Cuttoli, que ya es senador. Estamos en 1920. Bajo su influencia, Cuttoli, que también es alcalde de Philippeville, construirá L’Artisanat, una escuela técnica donde las jóvenes argelinas podrán pulir el arte de la tejeduría de una forma más ordenada, más metódica y más artística.

 

Contagiada por el ambiente singular de esos años permisivos, brillantes y felices, Marie decide abrir una boutique en la capital, cuyo logotipo dibujará Natalia Gontcharova, que colaborará con ella varios años. Así, en 1920 abre un taller de alta costura en la calle Vignon, y encarga los bordados de sus modelos a Argelia. A su boutique, Myrbor, le cuesta hacerse un hueco en el París de los años locos. Conoce su primer éxito entre la crítica, seguido de una actitud más favorable de la prensa hacia sus creaciones, cuando una de ellas aparece en el Vogue del mes de octubre de 1922. Entonces toma una decisión audaz: mandar tejer en Argelia tapices de motivos sencillos y con paletas de colores sobrias y armoniosas, que encajan con naturalidad en las arquitecturas modernas que se van imponiendo poco a poco. Monta un taller en Setif y sus visitas a las galerías le dan la idea de proponerles a artistas contemporáneos que colaboren con ella. Para empezar, se dirige a Jean Lurçat, cuya obra le gusta mucho. Este ya tiene experiencia, aunque artesanal, en la tapicería. La idea lo seduce tanto como la personalidad alegre de su interlocutora. Este primer tapiz, tejido en Setif, con un estilo moderno compuesto de motivos discretos sobre un fondo liso, se presentará en la Exposición Internacional de las Artes decorativas, que congrega a todos los grandes nombres de las artes decorativas de la época. Marcada por la opulencia de los años veinte, esta exposición también es el origen de la corriente que lleva su nombre: el art déco.

La boutique Myrbor, instalada en la Madeleine, donde conviven modistos y comercios de arte, empieza a ofrecer tapices, todos tejidos en Argelia.