La botella localizada aparece en una composición tradicional:
Después, segunda observación, la botella no se define por su uso, sino por sus características formales:
Esta presentación de la botella en la página, con una composición tradicional y fragmentada a la vez, pertenece a un género codificado: el diccionario visual. En este sentido, nuestra «botella» podría compararse con otras imágenes de carácter didáctico. Abrimos la Enciclopedia de Diderot y d’Alembert al azar y vemos la plancha titulada “basa de las cinco órdenes con aquella denominada Ática”. En el centro a la izquierda, Diderot presenta una basa, con un patrón al lado y una regla encima, vista simultáneamente de frente y desde arriba. De modo que, a priori, son dos imágenes comparables. No obstante, la diferencia entre Diderot y Picasso es perceptible: Diderot muestra su figura de un vistazo. Se reconoce inmediatamente. Picasso, en cambio, va dejando aparecer su figura de forma progresiva. Introduce una noción de duración en la construcción de la figura.
De este modo, entra en juego un cuarto relato, el de la aprehensión perceptiva en sí, pues el objeto no aparece todavía porque su constitución va pareja a la constitución de la mirada del espectador.
La práctica de una ralentización de la percepción (la epojé fenomenológica), que permite que la figura se despliegue lentamente, remotiva la figura de la botella. El espectador no re-conoce, estrictamente hablando, lo que ya sabe. Descubre lo que aún no sabía: el conjunto de las relaciones geométricas de la obra en una botella. La botella se vacía así de su valor de uso, en beneficio de una verdadera aprehensión perceptiva, centrada en su apropiación.